Empleados de la fábrica Corrugados de Baja California, desde arriba de un puente peatonal y debajo de las columnas de humo, observan como termina de consumirse en un voraz incendio, lo que fue su lugar de trabajo.
Concentrado, alerta y dispuesto a disparar, un elemento del ejército observa las ventanas del hospital general después de haber ocurrido una balacera, resultado heridos de muerte dos policías estatales.
Georgina Hernández y Jorge Mondragón se besan en uno de los pasillos principales en el interior de la penitenciaria de Tijuana, lugar donde participaron en un casamiento colectivo.